La lista completa, sin adornos, de lo que hoy está funcionando. Agrupada por quién lo usa, porque no es lo mismo lo que necesita un vecino que lo que necesita la mesa directiva.
Lo que trae en el teléfono quien vive ahí. Sin instalar nada: se abre en el navegador y se puede dejar en la pantalla de inicio como cualquier app.
El panel desde el que se administra el fraccionamiento. Es donde vive la parte que casi ningún sistema de accesos resuelve: el dinero y la evidencia.
Pensado para una tablet: botones grandes, sin desplazamiento horizontal, y con lo que el guardia necesita a un toque.
Visita Segura se abre en el navegador y se deja en la pantalla de inicio como cualquier otra aplicación, con su ícono. No es una limitación: hay razones por las que conviene que sea así.
El plomero, la tía, el de la paquetería: reciben un código o un QR por WhatsApp y entran. Si el acceso dependiera de que ellos instalaran algo, el sistema no serviría.
Cuando se corrige o se mejora algo, todo el fraccionamiento lo tiene ese mismo día — no cuando cada quien se acuerde de actualizar. En un sistema de accesos eso importa.
Pesa alrededor de un mega. Funciona en teléfonos viejos y en los que ya no tienen espacio para una aplicación más.
No puede leer sus contactos, su galería ni su ubicación — no porque prometamos no hacerlo, sino porque el navegador no se lo permite. La cámara sí se usa, para leer el QR y capturar identificaciones, pero solo si usted la autoriza y solo mientras la pantalla está abierta: no puede encenderse por su cuenta.
Para bajar una aplicación, aunque sea gratis, se necesita una cuenta de Apple o de Google en orden. Si el vecino olvidó su contraseña, tiene un problema con su método de pago o su cuenta está suspendida, no puede descargar nada. Aquí abre un enlace y listo.
Es una tablet compartida y los guardias rotan. Sin cuentas de tienda de por medio, si el equipo falla se reemplaza abriendo el navegador.
Para dar de alta a un vecino se le manda una liga, no instrucciones para buscar entre aplicaciones parecidas.
Se hace una sola vez, toma menos de un minuto, y después se abre desde su ícono como cualquier aplicación.
En iPhone las notificaciones solo llegan si la aplicación se agregó a la pantalla de inicio. Abierta en una pestaña de Safari, Apple no las entrega. Así que ese paso no es opcional para un residente: es el que hace que le avise cuando llega una visita.
En Android llegan de las dos formas, pero instalada se ve y se abre mejor.
Lo que pregunta el vecino que sabe de sistemas —en toda mesa directiva hay uno— antes de dar el sí.
El equipo del acceso siempre marca hacia afuera; nunca se abre un puerto hacia la red del fraccionamiento. Es la diferencia con quien le pide abrir el módem.
El equipo del carril valida el código contra su copia local y abre solo. No espera la respuesta de ningún servidor para dejar entrar a quien trae un código válido.
Identificaciones y evidencias viven fuera del área pública del servidor y se sirven solo con sesión. Se purgan solas al cumplirse el plazo de retención.
Cada acción sensible se registra con usuario, hora e IP.
Separación total de datos. Se entra con código de fraccionamiento, usuario y contraseña.
Corre en el navegador de cualquier celular, tablet o computadora, y se instala en la pantalla de inicio con su ícono.
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